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miércoles, 16 de marzo de 2016

Mutua compañía


Me dejo invadir por la oscuridad de la noche sin luna. Por las hendijas de la puerta, se filtra la luz de otros hogares… otras familias… otra gente…
Lejos quedaron las noches en que en mi hogar todo era luz… En el silencio de la noche, escucho las voces lejanas y adormecidas de otra gente… otros niños… otras familias…
Lejos quedaron las noches en que en mi hogar se oían las voces y las risas de mis hijos… Sólo los ojitos grises por los años, de mi perrita Blacky brillan en la oscuridad, me mira fijamente, atenta a mis movimientos y a mis sentimientos.
Ella estuvo allá en aquel tiempo añorado, cuando todo era bullicio y alegría, cuando sus ojitos eran negro azabache… “Cual dos escarabajos de cristal negro…”.
Muchas veces cuando deseo dejar de vivir, ella se acurruca a mi lado, en silencio, con sus ojitos tristes, entonces recuerdo que soy todo para ella. Ella está acá, en la oscuridad de la noche y en el silencio de la madrugada y yo con ella.
Silvia Bazán

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