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martes, 29 de noviembre de 2016

LA PEQUEÑA HISTORIA - PALABRAS SUBLIMADAS

LA PEQUEÑA HISTORIA
por Verónica Ximena Soto Tobar
Buenos Aires
La pequeña historia antes de la historia
El ángel se desplazó suavemente sobre la hierba, el sol brillaba intensamente y los árboles ofrecían su sombra reparadora, el principito se encontraba sentado sobre su manto de estrellas al pie del sauce llorón, con la vista baja sumido en sus pensamientos, pero no hizo falta decirle cosa alguna, levantó su mirada celeste, sonrió y con un leve ademán invitó al ángel a sentarse a su lado.
–Perdón si te he molestado, se disculpó el ser de luz, tomando asiento junto a él.
–Ángel Valen, tu presencia y compañía no me molestan, respondió agrandando su sonrisa, y continuó: Me molestan la mentira, el desamor, la indiferencia...
–Si, lo sé, a mí también. He venido a verte porque se posó en mi mano la mariposa de plata, esperé mucho tiempo este momento y ahora estoy dudando si deberé o no bajar a la tierra a cumplir mi misión...
–Dudar es de inteligentes, ¿has elegido ya a tu compañera de ruta? ¿Cómo es ella?
–¡Oh sí! La elegí hace tiempo, ella es muy hermosa, posee un corazón enorme, ama mucho a los niños, le gusta la música igual que a mí y es inmen­samente fuerte, ¡será una madre única e incomparable!
–¿Y a qué se dedica? quiso saber el principito.
–Bueno ¡es actriz!
–¿De las buenas?
–De las mejores, pues pone su corazón en todo lo que hace...
Se hizo un profundo silencio, el principito se levantó y apoyó sus manos de nieve sobre la cabeza del ángel quien enjugó una lágrima con el ruedo del manto estrellado que cubría a su interlocutor.
–Entonces ve ángel Valen, a cumplir con tu misión, la mariposa de plata te ha elegido a su vez, desde la distancia puede apreciarse el imponente brillo de tu luz, no será fácil, lo sabes ya, no puedes quedarte mucho tiempo, no lo olvides...
–Pero... ¿y si no pudiera regresar? –Regresarás, después de todo eres un ángel y ninguna prisión puede retenerte.
–Tienes razón, por eso compadezco a los hombres, presos de su ambición, de su ignorancia, de su egoísmo, humildemente intentaré mostrarles cómo un ser despojado de habilidades físicas puede convertirse en un ejemplo de amor, porque el amor no tiene medida ninguna, ¿no es así?
–Sin duda y eres la elegida por ser el ángel perfecto bella niña...
–¿Y cómo haré para hablar contigo? Siempre tienes la palabra justa, mi buen amigo, ¿podré escapar de vez en cuando y visitarte?
–¡Oh no! ¡Eso no! La fuerza de gravedad atrae los cuerpos hacia la tierra, solo cuando dejes el cuerpo y brille tu ser de luz te elevarás sin dificultad. Pero si miras al cielo cuando quieras hablarme, las mariposas mensajeras me lo contarán, ellas te aman y te extrañarán al igual que yo....
–Sólo una pregunta más, sabes que siento debilidad por la fragancia de mis flores, especialmente la fresca y dulce lavanda, ¿cómo sabré cuándo volver a este jardín?
–Sencillamente observa a tu alrededor, cuando las personas se muestren más buenas, más solidarias, más sensibles, la mariposa de oro se posará sobre tu corazón.
–Estaré atenta, es una pena que no pueda decirles a los niños que soy un ángel bueno...
–Ah, pero no es problema, ellos lo sabrán.
–Lo esencial es invisible a los ojos, ¿no es así principito?
–Claro que si ángel Valen, es lo que siempre digo...

El Arco Iris se desplegó en el horizonte, sus puertas doradas se abrieron para dejar paso al ángel que debía descender a la Tierra, el principito alzó su mano en señal de despedida, buscó algo en su bolsillo y extrajo una luminosa mariposa de oro, el pequeño y delicado ser alado no necesitó una orden para volar hasta el Arco Iris y acompañar al ángel, el ser de luz guardó sus per­fectas alas adoptando la forma de una niña y la bella mariposa solo se volvió invisible...




3 comentarios:

  1. Hermosa obra! Felicitaciones Verónica!

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  2. Hermoso relato para abstraernos por un instante del mundo que nos toca vivir.
    Muchas gracias por compartirlo!

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