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viernes, 30 de diciembre de 2016

DICEN

Golpeaste duro, varias bofetadas que no esperaba, otras que imaginaba dolieron de todos modos.
Me dejaste malherida, aún sangran las heridas.
Tengo el alma magullada por algunas ausencias y mas estrellas en el cielo.
Feroces temblores activaron los volcanes de mis entrañas; sus voraces lenguas de fuego y la candente lava socavaron mi corazón.
Quedaron las arcas vacías, los saldos en rojo, las alcancías rotas, solo falsas monedas en el arcón.
Tuve que apuntalar los dinteles, salvar lo indispensable, aferrarme con uñas y dientes; sin tiempo para reponerme, me exigiste rapidéz, lucidéz, entereza, sin derecho a flaquezas.
El diagnóstico es irreversible, debo padecer de por vida este dolor; la crueldad se tomó revancha.
No se toman licencia los traicioneros, se aprovechan de la inocencia de los niños, cuando deberían cuidarlos y protegerlos.
Nadé contra la corriente, otras veces estuve a la deriva; desperté en el acantilado, dormí en la playa desierta y caminé en la indiferente ciudad.
Toqué fondo varias veces, apenas asomé el cuello para respirar.
Dicen que todo es por algo...
Que de todo lo malo se aprende...
Que lo que no te mata te fortalece...
Que lo bueno del estar en el fondo es saber que solo se sale hacia arriba...
Que lo último que se pierde es la esperanza...
Que sin dolor no hay amor...
Dicen.

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