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lunes, 9 de enero de 2017

LÁGRIMAS DE AMOR - PALABRAS SUBLIMADAS

LÁGRIMAS POR AMOR
 por Marcos A. Robledo
 Buenos Aires
Mi dulce amor, por fin me llamó al celular para que nos veamos con extrema urgencia, en lo posible fuera de nuestros hogares, en realidad quería que sea en el mismo lugar que nos vimos por vez primera. Que emocionada me sentía, tal vez se quiera comprometer, pensé.
Cuando estaba a unos metros del lugar, como era costumbre, ya estaba esperándome en el mismo banco y mismo lugar pero no estaba contento como esperaba, tenía lágrimas en los ojos. Discutimos un rato, no sé bien por qué motivo de la pelea. Él se enojó y me dijo que me vaya a mi casa, dispuesta a irme me dijo que no quería que me vaya, que estaba enojado, pero quería que esté con él, que tenía algo muy importante que decir. Entonces tendió hacía mi rostro sus blancas manos, pero estaban más frías que de costumbre y comenzó a decir lo que era tan importante: “Lo último que deseaba era lastimarte o hacerte mal, no lo quiero pero debo dejarte. Siempre te amaré por la eternidad (mientras oía eso caían y caían lágrimas en mi rostro) y antes de cometer alguna tontería prefería que nuestra relación no prosperase más, por eso deseo terminar la relación”.
Sin embargo hacía ya un año y dos meses que nos juramos amor eterno y que nunca nos separaríamos. ¿La eternidad durará solo dos años? ¿No me querías lastimar y me haces esto, como le llamas entonces vos? Yo siempre fui franca con él y no le oculté nada. Es más siempre me dirigí a todos con la verdad ¿Qué sería lo que me oculta? pensé.
En el lapso que rompimos, como les sucede a todos, el primer mes fue el más difícil. Cuando sonaba el celular esperaba que sea él, como se darán cuenta no lo era. Lo mismo sucedía cuando estaba en Internet, no me despegaba de la computadora por si él se llegaba a conectar. Así fue que fui perdiendo mis amistades por sólo hablar de él, por suerte, Yaqui, la chica que más ignoraba, fue la única que se quedó a mi lado, aguantándome en toda situación, prefería no salir para quedarse conmigo, escuchando mis historias vividas con él y brindándome su hombro para llorarle mis penas. Ella me juró que haría lo posible por contactarlo y le hablaría sobre mí y en el estado en que me encuentro y apenas supiera algo me notificaría.
Van cinco meses que no se dé ninguno de los dos. Como de costumbre, suelo revisar los mails diariamente, ¡Uy! Por fin me llegaron noticias directamente de él, pero ya pasó tanto tiempo que no sabía si abrirlo o no. Bueno lo hice, es parte de mi historia, deseo saber acerca de él. Decía algo así: “Soy un tonto, nunca debí haberte dejado por un impulso, una atracción física. Y quiero volver a verte y si es posible volver a ser novios”. No sabía qué hacer, ni responder. De inmediato llamé a Yaqui, a pesar del tiempo que llevábamos sin hablar, además sentí la necesidad de que sea la primera en enterarse. Esperaba que, como era costumbre, de inmediato me responda y me aconseje, pero no fue así, hubo un silencio sepulcral, luego comenzó: “lo primero que debo hacer es pedirte perdón, aunque no sé cómo hacer para suene verdadero. En ese entonces que se dejaron, yo fui la culpable de su ruptura, no lo sabías pero me tiraba onda desde hacía ya tiempo y para divertirme yo también lo hacía pero solo era por internet. Hasta que finalmente un día me invitó a salir y yo acepté, porque era para hablar de vos supuestamente, porque realmente me habías llegado al corazón. Pero sucedió lo inevitable, pasamos una tarde tan hermosa que nos besamos y como teníamos tanta química nos vimos una y otra y otra vez, y no aguante más escondértelo, por eso decidí no juntarme más con vos”.

                Me dolió en el fondo del alma recibir esa noticia, de la única persona en quien confiaba. Entonces con lágrimas y mucha bronca “colgué” el teléfono, apagué la máquina y me pregunté “¿Por qué nadie confía en mí?”


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