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miércoles, 3 de mayo de 2017

MUNDOS CAMBIANTES por Camento Jurabildo, observador y casi filósofo urbano.




Me metí en una librería, de las lindas, de las viejas, de las que huelen a papel húmedo y tierra. En este caso, tenía el “placer” agregado de que era el local de mi amigo Pato Rago, llamado “Aristipo”. Pato es un agudo e inteligente escritor con un par de novelas publicadas que disfruté mucho y se dedica a la venta de textos usados en papel, es además una persona con la que discrepamos en la mayoría de los temas que tocamos y sin embargo se da una conversación creativa, divertida, respetuosa y de la que ambos nos llevamos algo positivo para nuestras vidas.
Toqué un tema que para cualquier persona que se dedique a actividades que insuman un alto porcentaje de mano de obra, o de sucesivas repeticiones o la inversión de tiempo humano, sería determinante; le comenté lo  que había estaba leyendo  y le leí la solapa del libro que llevaba conmigo:   "Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes", vaticina Klaus Schwab, autor del libro "La cuarta revolución industrial".
Luego de un silencio sepulcral, cruce de miradas filosas y pensando cada uno en lo que iba a  decir, se produjo la obvia discusión sobre estilos políticos, gobiernos argentinos de los últimos cuarenta años; grupos concentrados, peronismo, populismos, pobres, oprimidos, subvencionados, trabajo y cultura del trabajo. Concluyendo, la grieta que se nos presenta a todos los argentinos cuando tocamos cualquier tema.
Cuando los ánimos al presentar y defender cada uno lo que pensaba se aplacaron y pude pensar en qué era lo que nos dejaba el mirar, desde el lugar del enfrentamiento, supe que si lograba desenmarañar esa entelequia podía estar pensando en cómo cerrar una grieta emocional e intelectual; le obsequié a mi amigo Pato el siguiente garabato intelectual, como si se tratara de un ensayo:
“Vivimos en mundos cambiantes aceleradamente, asistimos a cambios tan profundos que pueden modificar la vida y la economía de las personas en muy poco tiempo. Así como la educación academicista ya no es vista como un valor por los jóvenes y estudiantes que siguen recibiendo currículos y programas de estudio perimidos; hay estudiantes universitarios que estudian carreras que están desapareciendo rápidamente. Así como existen taxistas peleándose contra una aplicación de celulares, están perdiendo una batalla frente a los automóviles que se conducirán solos y que encima no están viendo por qué siguen en el conflicto, lo mismo les ocurre a los mandatarios y gestores de trámites frente a registros automotores y oficinas gubernamentales, cuyos trámites se realizan con mucha efectividad por internet. Existen automóviles muy eficientes funcionando con combustibles alternativos de todo tipo y seguimos quemando nafta con nuestros vehículos.
¿Cómo cerrar esta grieta emocional e intelectual que indudablemente nos contrasta permanentemente? Veo que deberíamos encontrar entre tantas oposiciones algunos puntos de contacto y comenzar a construir desde ese lugar de coincidencias, despojados de los juicios y creencias limitantes que nos impiden validar al otro como un auténtico otro. Tanto las religiones como las bajadas de línea e ideas políticas nos ponen límites al desarrollo porque siempre nos están diciendo qué podemos y qué no podemos hacer o pensar, lo que está bien y lo que está mal de esa ideología o religión; cuando deberíamos orientarnos a buscar resultados y objetivos”.
Es así querido Pato, le dije a mi amigo a modo despedida, debido a la fuerte impronta de ideas políticas terminamos forzando acciones y protestando por los actos que están alineados con juicios y creencias que terminan dando resultados opuestos a los buscados. Busquemos las coincidencias y construyamos desde ahí.

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