Buscar este blog

sábado, 15 de julio de 2017

TANTAS RELIGIONES Y EN TODAS ME VOY AL INFIERNO Por Camento Jurabildo, observador y casi filósofo urbano.



¿Qué pasa con las religiones que todas oprimen, castigan y maltratan a sus fieles?

En estos tiempos de búsqueda de conocimiento y aprendizajes del ser humano, de bucear en el interior y en el autoconocimiento, en la meditación, de comprender que las cosas son como somos y como somos las vemos y en nuevas formas de comprender el mundo y el futuro, donde las “hiperconectividades” e “hiperdesconexiones humanas” nos ponen en contacto con gente desconocida con la que intercambiamos ideas o comentarios por las redes, tuve la suerte de cruzarme con Federico, ex católico y ahora budista y comentamos sobre meditación derivando en el Budismo, del cual se considera no solo seguidor, sino una parte muy fiel.

Federico: -“El Buda quiso que nos conectásemos con el Dhamma, pero la gente sólo hace contacto con las palabras, los libros y las escrituras. Eso es hacer contacto con aquello que es "acerca" del Dhamma, no con el Dhamma "real" como fue enseñado por nuestro Gran Maestro. ¿Cómo pueden decir las personas que están practicando adecuada y apropiadamente si no hacen eso? Están muy lejos de hacerlo”  A lo que le pregunté: ¿Cómo haría la gente que quiere investigar sobre esta religión si no toma contacto con las palabras, libros y escrituras? Supongo que lo entenderán hasta lograr una emoción que les permita desarrollar la conexión con el Dhamma.

Federico profundizó aún más y agregó: -Muy fácil! Por el estado de preparación. Es difícil encontrar personas realmente preparadas para el budismo. Algunas no creen en el hecho de que Buda se halle en su interior, sólo se apoyan un poco en la influencia de los antiguos maestros, en imitar su sabiduría. El ámbito de su conocimiento son doctrinas que tienen como característica la meditación; en la acción, se alejan de la Iluminación y se confunden al hundirse en el polvo, quedando atrapados en él, incapaces de liberarse. Si los estudiantes acuden a ellos, es como una huella en el barro; transmiten sucesivamente esa huella, engañándose no sólo a sí mismos, sino también a los demás. No tengo budismo alguno que ofrecer a nadie. Sólo tengo una espada con la que escindo a quienquiera que venga, para que su vida no pueda continuar y desaparezca su modo de ver y escuchar: entonces los vuelvo a encontrar en el estado en el que estaban antes de que sus padres los trajeran al mundo. Si veo que siguen hacia adelante, los corto. Sin embargo, aunque la espada esté muy afilada, no corta al inocente. Pero ¿acaso hay alguien que sea inocente?

Este es un texto del maestro Chen-ching

A esta altura ya no entendía nada y el budismo me parecía inabarcable por un ser tan urbano y simple como yo, agradecí que mi familia fuera una mezcla religiones, por lo que no existía la tradición de seguir ninguna, o bien que cada uno siguiera la que le parecía adecuada y le daba una respuesta a su búsqueda interior. Dado que lo que había motivado el encuentro virtual había sido una consulta sobre meditación, decidí tomar parcialmente algo de lo que había mencionado en algún momento Federico: -Utilizando una meditación que como zazen, desconecta la razón, el saber intuitivo, logra liberarse. El desarrollo del pensamiento humano ha ido de lo irracional a lo racional; deberá evolucionar indefectiblemente hacia lo irracional, en los tiempos presentes." Y comencé a meditar en forma muy simple, respirando pausadamente, llevando el aire al estómago en profundas inspiraciones, acompañado por alguna música que me guste y visualizando y recordando los objetivos de mi día y los que tenía a largo plazo, enterándome posteriormente que se trataba de una inducción o visualización de futuro, que me divertía y me permitía organizar y pensar en las historias que cuento.

Recordé mi breve contacto con el catolicismo, que se dio por cuestiones políticas durante de la dictadura, debido al peligro que significaba en ese momento para cualquier adolescente figurar en agendas o asistir a colegios con alumnados politizados, terminé en un colegio católico en donde mi primer contacto con la religión fue un cura troglodita y antediluviano, más propio de un cuartel militar que de un colegio secundario y que realizaba las tareas de celador o preceptor. Obligación de asistir a misa y a las numerosas actividades pastorales que organizaba, obligación de asistir a la clase de religión, obligación de jugar al fútbol en el patio y de bautizarme, como parte de la “congregación” de la idea de “iglesia” que esta persona había cincelado a la medida de su fanatismo. La conclusión fueron varios años de medirnos, discutir y sufrir castigos de un cura más fanático que pastor.

Mi contacto con el judaísmo no fue mejor, no es mi idea de contención espiritual el perder partes de mi cuerpo, comenzando con una circuncisión forzada y tradicional a los pocos meses de vida, aún reconociendo el valor de las tradiciones que logran traer a nuestra época las religiones milenarias.

A estas alturas de progreso de los tiempos, concluyo que las tres religiones mayoritarias solo actúan como creencias limitantes y juicios muy parciales de las actividades de los humanos en el mundo, dividiéndolo por interés o trazando líneas en la tierra, en donde indefectiblemente quienes quedan del lado de los buenos o elegidos de su Dios, hará que del otro lado se encuentren los impuros, no bendecidos, no circuncidados o no aprobados para integrar las comunidades.  




No hay comentarios:

Publicar un comentario