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lunes, 29 de enero de 2018

TENÉ PACIENCIA, PERO SOBRE TODO CON VOS MISMO por Camento Jurabildo, observador y casi filósofo urbano.





Considero que el fracaso de las revoluciones sociales se deba probablemente a la falta de evolución de sus promotores o líderes en sus propias ideas revolucionarias, y que al tomar conciencia de esto los revolucionados solo forman otra patología, o reinciden en la misma hasta el hartazgo y el resentimiento.
Mientras me torturo con estos entuertos intelectuales, camino por Ciudad Caótica hacia el Jardín de infantes adonde concurre Benicio de cinco años, hijo de una de mis hermanas, con la idea de cubrirla en una reunión de padres a la que no puede asistir por trabajo y lamentablemente es viuda, de manera que comparto muchas actividades con ellos.  
Todos los asistentes nos sentamos en las sillitas bajas de la sala del jardín, que se encuentra adecuada a niños de cinco años, la docente es la señorita Memeca, nos recibe cálidamente y casi diría, que se dirige a los adultos con los mismos modos con que se dirige a los niños, deformación profesional probablemente y el contexto acompaña, somos unos veinticinco adultos en una habitación pintada de colores fuertes y con gran profusión de figuras infantiles, pizarrones bajitos, abecedarios, peluches, almohadones, etc.
Memeca inicia la reunión entre sonrisas y saludos, nos cuenta que está trabajando en lectoescritura y que varios chicos ya leen titulares de diarios y etiquetas de productos; nos explica que  vamos a realizar unas actividades musicales, en donde todos vamos a compartir.
Luego toma un marcador de tipo fibrón, a modo de micrófono, se vuelve a presentar y lo pasa al primer asistente a su derecha invitándolo a presentarse con el nombre y el nombre de su hijo;
-Juan, papá de Alonso.
 -Alberto, papá de Lucas.
 -Camento, tío de Benicio.
 -Carla, mamá de Tomás.
 -Federico, papá de Alonso.
 -Claudia, mamá de Denise… una pregunta: ¿Hay dos nenes que se llaman Alonso en la sala?
- Juan: -¡No! Hay un Alonso con dos papás, y en la sala de cuatro años, hay un Milton con dos mamás.
Silencio profundo e incómodo.
- Claudia: -No sabíamos que la institución recibía a este tipo de familias.
- Docente: -¿Qué tipo de familias?, son familias, aclaró Memeca. 
- Camento: -Vivimos en mundos muy cambiantes, volubles, inciertos y en algunos casos, bastante agresivos. Mi hermana es viuda y Benicio no tiene a su papá, seguramente le encantaría tener dos, que vinieran a la reunión de familias, en lugar de su tío. Las escuelas son espacios sociales de horizontalidad social, cultural y económica que deberían informar que ya no existen los sexos típicos sino los géneros, ni las parejas típicas solo formadas por madre y padre, sino que pueden tener dos padres o dos madres y por supuesto las monoparentales también.
- Juan: -Gracias, no necesitamos que nadie nos defienda, somos una familia. Nuestra relación comenzó hace varios años, desde chico supe que era gay y tuve que enfrentar todo tipo de prejuicios familiares y sociales, cuando conocí a Federico supe que quería compartir mi vida con él, quien venía de un conflictivo divorcio con una relación “hetero” con hijos.
El día que lo presenté a mi familia de origen, todos reaccionaron de diferentes maneras. Mamá lo aceptó, pero fue la más medida. Papá me sorprendió, destapó un champagne para festejar y le regaló un cigarro cubano a Federico, que no fuma pero en sus términos, lo sentí como un homenaje. A mi hermano se lo conté en un restaurante a la vuelta de la oficina que compartimos. Con picardía, me pidió que me acercara y me dijo, casi al oído: “¿Sabés una cosa? Yo soy heterosexual”. Su salida me pareció brillante.
La reunión se tornó eterna para incompatibilizar con mi ansiedad natural aunque todos los presentes acordaron que fue de un profundo aprendizaje y adaptabilidad, realizamos actividades musicales compartiendo con los chiquitos, al finalizar me fui caminando con mi sobrino, aproveché el momento y le pregunté por los nombres de sus amigos, nombró a casi todos sus compañeros con una naturalidad y dulzura que tendríamos que incorporar los adultos.

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